sábado, 27 de octubre de 2018

Primer poema


Empezó esta aventura de escribir por allá por el año del Señor de 1975. Lo recuerdo porque fue por esas fechas cuando murió el Generalísimo, pasamos todos a mejor vida y en el internado del Seminario Menor de Godella nos dieron una semana de fiesta. Bueno, los frailes capuchinos se empeñaron en decir que la semana era de luto; pero a mí, por aquel entonces, ya no me apetecía que me engañaran con cuatro monsergas.
Recuerdo que, en clase de “Lenguaje”, el padre Agripino nos instó a componer un poema… y allá que nos pusimos a componérnoslas para lograrlo, los cuarenta alumnos, con los pocos datos que teníamos y la inexperiencia propia de la edad de unos niños de once años.
También recuerdo que al día siguiente, el Padre Agripino, se acercó a mí, me entregó el poema y me dijo “MUY BIEN”.
…Fue entonces cuando comprendí que los curas también podían mentir.
Allá va aquel primer poema que aún conservo en una vieja libreta del año 75 llena de resultados de futbol y baloncesto de la liga en curso; trayectos, tiempos y kilometrajes de mi bicicleta de verano… y otros mil datos llenos de rallas, manchas y borrones… con fondo amarillo.

EL GRAN CAMINO
Camina por la verdad
hijo de la tierra
y verás que bien irás.
Si por ella tú caminas
el camino del gozo
y la paz hallarás.
Pero si no,
el de la envidia sin paz.
Yo prefiero que sea el primero,
pues es el que mejor tomar.
Por él la vida hallarás,
por el otro,
la guerra sin paz.
                                             1975




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